Pensar por cuenta propia: Entre la profundidad, la hospitalidad y la tristeza del pensamiento. Acerca del pensamiento crítico hoy (Bloch, Derrida, G. Steiner, Marina Gárces)

 

Hay que pensar por cuenta propia. Claro que sería más fácil, mucho más fácil, no hacerlo. Pensar por cuenta propia implica al menos tres movimientos de la existencia: por una parte, supone adentrarse en la profundidad, es decir, enfrentar la exigencia de ir más allá “…del curso de las representaciones” para “no caer en el eterno ayer…. para no repetir lo que otros han repetido….  y no marchar al paso de ganso de la fraseología” (Bloch); implica, además, intentar la hospitalidad de pensamiento, esa situación imposible  “…de puesta en contacto con otro no tematizable que se patentiza como precedente y que, por tanto, exige una responsabilidad no deslindable”(Derrida); y, finalmente, supone vivir la tristeza del pensamiento, esto es reconocer y asumir “…que el pensamiento es estrictamente inseparable de una ‘profunda e indestructible melancolía” (Steiner). En este marco podemos plantearnos el ejercicio de un pensamiento crítico e intentar la respuesta a las preguntas del pensamiento crítico: “¿qué podemos ver, qué podemos ser y qué podemos hacer?”como lo propone M- Garcés